Un día, una semana, un momento que no quieres recordar, recordar la desesperación, la tristeza. Toda despedida es dolorosa, una despedida definitiva, sabes que no volverá y que tan solo te quedan recuerdos, tal vez fotos, anécdotas que en silencio relatas y preguntas porque no esta más.Nunca fuiste creyente, nunca rezaste, pero en ese momento de dolor eres capaz de hacerlo todo, lo único que te queda es una pequeña esperanza, “creer” por un segundo. Al tener los resultados y ver que no son los esperados piensas que Dios te falló, pero no es así, tan solo piensa que las cosas tienen un motivo, todo tiene su final, nada es para siempre.
Decir adiós nunca fue fácil, sea quien sea esa persona, esa mascota o lo que fuere. Todo tiene un significado en tu vida, un espacio en tu corazón (grande o pequeño) y sabes que no volverás a disfrutar de viejos tiempos.
No puedes controlar tus lágrimas, no puedes reprimir tus sentimientos esas ganas de volver a abrazar a aquel que no está más, aquel que se encuentra tal vez, en un lugar mejor, un lugar al que algún día todos vamos a ir.
Te brindó amor, cariño, afecto y tu a él... te acompañó largo tiempo, pero ya era hora de su partida. Más tristeza te da, al ver que pudiste haber disfrutado más tiempo junto a él, empiezas a valorar las cosas cuando ya no están, te das cuenta que tan feliz te hacia sentir, esa presencia, por mas mínima que sea, ese aroma que solo él poseía, y a veces te fastidiaba.
Chau hermosura, gracias por todo, nunca te olvidaré, siempre vas a estar en lo mas hondo de mi alma, en mis mas preciados recuerdos. Discúlpame por llorar, pero tu espacio es irremplazable, me servirás como una enseñanza, valoraré mejor las cosas, disfrutaré de cualquier tipo de presencia.
Decir adiós nunca fue fácil, sea quien sea esa persona, esa mascota o lo que fuere. Todo tiene un significado en tu vida, un espacio en tu corazón (grande o pequeño) y sabes que no volverás a disfrutar de viejos tiempos.
No puedes controlar tus lágrimas, no puedes reprimir tus sentimientos esas ganas de volver a abrazar a aquel que no está más, aquel que se encuentra tal vez, en un lugar mejor, un lugar al que algún día todos vamos a ir.
Te brindó amor, cariño, afecto y tu a él... te acompañó largo tiempo, pero ya era hora de su partida. Más tristeza te da, al ver que pudiste haber disfrutado más tiempo junto a él, empiezas a valorar las cosas cuando ya no están, te das cuenta que tan feliz te hacia sentir, esa presencia, por mas mínima que sea, ese aroma que solo él poseía, y a veces te fastidiaba.
Chau hermosura, gracias por todo, nunca te olvidaré, siempre vas a estar en lo mas hondo de mi alma, en mis mas preciados recuerdos. Discúlpame por llorar, pero tu espacio es irremplazable, me servirás como una enseñanza, valoraré mejor las cosas, disfrutaré de cualquier tipo de presencia.

1 comentario:
solo valoramos las cosas hasta que las hemos perdido, quizas asi es nuestra naturaleza humana.
saludos
hl
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