domingo, 29 de junio de 2008

Cerrando Círculos

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se
queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

jueves, 26 de junio de 2008

Eres tu mi peluchito ♥



Video descubierto por Sof, jajajajaja

domingo, 22 de junio de 2008

Losing the reason

Ayer estabas, ayer eras dulce, ayer podía ver ese hermoso rostro que me llenaba de felicidad, pero hoy… No esta más esa esencia que hizo que yo no pudiera dejar de pensar en ti ¿Dónde estas? Creo verte pero ya no eres tu. Cambiaste.
Creí que eras diferente, que no te dejarías llevar por una estúpida moda, una estúpida forma de razonar. Puede ser que tal vez te halla perdido, pero tu perdiste mucho más y no te diste cuenta. Perdiste tu personalidad, lo perdiste todo o todo te lo quitó la “fama” como tu haces llamar, te crees que ella lo es todo, pero no es nada, absolutamente NADA. Piensas que te brindará amigos y puede ser que así sea, pero aquellos a los que hoy llamas “amigos” el día que realmente los necesites no estarán, se habrán ido junto a aquella tan codiciada fama y te quedarás sin nada sin nadie. Y cuando estes en soledad tal vez aprendas a valorarme un poco más.

jueves, 12 de junio de 2008

El que ríe último...

Nunca lo hará, no por mi, nunca madurará, siempre será el mismo pendejo de siempre… ¿Sabe él? Ya es hora de cambiar, de pensar en lo que hace… yo mientras tanto ¿Qué? Sigo igual. Dicen que uno aprende de los errores, pero yo no, sigo confiando, tal vez creyendo y sigo perdiendo. Sigo igual.
No esta ganando nada, porque jamás lo poseyó. Si lloré no fue porque me enamoré, no fue porque lo aprecié (nunca fue nada), lloré no se porque. No tengo tristeza ni ganas de volver, odio es lo único que queda, de él no pretendo nada, ni la mínima reacción, ni una palabra… callar es aceptar.
Y ahora lo que pasó me servirá como un aprendizaje. A ver si esta vez puedo, a ver si entiendo, a ver si la próxima vez pueda tener sangre fría, tener pocas ganas de escuchar y muchas de hacer, a ver si alguien me demuestra lo que nunca nadie pudo, lo que nadie provocó, lo que nadie encendió ni buscó. A ver si hay algún hombre, los chicos están para jugar y estoy cansada de perder. Un hombre, alguien que pueda sentir, hacerme... que valga la pena (que no me arrepienta)
El problema es que no tengo ganas de seguir, buscar, ni encontrar. No tengo ganas de mirar, de sentir, solo quiero disfrutar y poder creer en más, cegar al corazón, guardar los sentimientos por un tiempo. Tengo ganas de descubrir, de sentir nuevas emociones, conocer nueva gente, cambiar. Pero nada de palabras de amor, nada de amor, no quiero volver a escribir la tan gastada palabra AMOR, ya me aburrió, tanto que la dije y nunca supe llegar a entender su significado, a sentirlo.

sábado, 7 de junio de 2008

Lullaby

Tanto tiempo estuviste aquí, yo llorándote en soledad, y tú creyendo en palabras que jamás salieron de mi boca. Tanto tiempo me hiciste feliz, me hiciste darme cuenta que si se puede sufrir más, que a veces una palabra surgida de la nada puede solucionar un mal entendido. Tanto tiempo ¿Y ahora qué? Todo está bien afirmaste, no hay rencores ni cuentas pendientes, ya no hay interés en hablar, en decir un te quiero, en preocuparnos uno por el otro, ya no está la “amistad” esa que te llevaba a hablarme tú primero, ya no hay ni un mínimo contacto, ya no hay razones para llorar, ni razones para querer volver a verte.
Todo quedará en la nada, tu te olvidarás de mi, y no te costará ni la mitad que a mi, aunque admito que serás un peso menos, un recuerdo más… Nunca te darás cuenta que te di todo sin merecerlo, que creé millones de sueños que tal vez te hubiesen agradado cumplir, pero no junto a mi.
Un camino que seguir, un adiós que debo decir, fotos que debo sacar de mi habitación, lágrimas que debo recoger, y matar esas ganas pasadas de querer besarte, ese amor que nunca creíste verdad. Olvidar el ritmo melancólico que le diste a mis canciones favoritas, tu mirada, olvidar la primera vez, la primera vez que te vi, la primera vez que compartimos aire real, que cruzamos rutinarias palabras, la primera vez que fuiste verdad, que comprobé que eras de carne y huesos, que tenia mucho para dar y creí que era todo para ti.
Creo en un próximo encuentro, aquel en el que acercarme a ti no sea toda una misión, en el que mis palabras fluyan con normalidad, en el que mi corazón siga latiendo y mi respiración no aumente su ritmo. Aquel encuentro donde mi “chau nos vemos” no sea con esperanzas, un beso en la mejilla donde tú perfume se mezclará con el aire, y te dejaré ir sin luego hacer una mínima acotación sobre lo sucedido.